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¿Quién fue Elizabeth Gaskell?

Estoy escribiendo un nuevo capítulo de “mujeres a las cuales debería haber estudiado en mi carrera” bajo el nombre de Elizabeth Gaskell. Nació en 1810 en Londres y vivió el inicio de la revolución industrial (evento que marcó su escritura) en Manchester, y no solo compartió nacionalidad si no que también fue contemporánea de Charles Dickens. Este último dato no es un intento de intentar situar a una mujer en un punto de la historia determinado mediante el nombre del hombre como anclaje. Es más bien un “¿qué pasaría si Shakespeare hubiera tenido una hermana?” basado en hechos reales. Hasta hace un par de semanas, podría haberle hablado a cualquiera sobre Charles Dickens y varios de sus libros, pero habría respondido con un “perdona, es que no la conozco” a cualquier pregunta sobre Gaskell: nunca ha sido mencionada en ninguna de las asignaturas que he dado en estudios ingleses, ¿y por qué debería ser mencionada? ¿Por qué de todas las escritoras y escritores ingleses debería ella pertenecer al canon literario? ¿Por qué es digna de ser celebrada como lo es Mary Shelley? ¿Para qué añadir a otra más?

 

Pues para empezar, porque su obra, además, no solo es interesante para amantes de la literatura: también tienen un gran interés histórico. Gaskell describió las ciudades de la época y tejió historias basadas tanto en la vida de aristócratas y en sus aventuras como en la vida de los más desfavorecidos y sus dificultades. Fue capaz de documentar las condiciones de varias esferas sociales: no se acomodó ni se dedicó exclusivamente a una. Elizabeth definitivamente se atrevía a salir de su zona de confort. Su talento, de hecho, atrajo incluso al padre de las hermanas Brontë, que le encargó la primera biografía de su hija Charlotte Brontë: la Brontë que nos dejó Jane Eyre para la posteridad. 

 

Pero no solo escribió esta biografía. La obra de Elizabeth Gaskell se compone de relatos y novelas góticos, y se atreve, en plena época victoriana, a utilizar a mujeres como protagonistas de sus libros. ¡Mujeres libres! Que no es poco en la Inglaterra del siglo XIX. Su primera novela, Mary Barton, publicada anónimamente, nos cuenta la historia de una mujer que coquetea con el hijo del patrono (no por amor, más bien por las ansias de disfrutar de una vida acomodada) y con otro pretendiente, Jem Wilson, que es un obrero. De nuevo, la escritora es capaz de situarnos en plena revolución industrial, describiendo a la perfección las revueltas que tenían lugar durante la época, indagando en los sentimientos que provoca la pérdida de un ser querido y explorando diferentes puntos de vista en cuanto a las rivalidades entre las diferentes clases sociales. En Mary Barton, Gaskell escribe:

 

“Por ahora, mi impresión es que han dejado a los obreros en un estado en que las lamentaciones y las lágrimas se dejan de lado por inútiles, y en que los labios se aprietan para maldecir y los puños se cierran dispuestos a golpear”. 

 

Su obra más famosa, de todos modos, fue Los amores de Sylvia. Esta vez ya no estamos en la ciudad: la historia gira alrededor de una chica de un pueblo cuya fuente de economía principal es la caza de ballenas, actividad que aleja a los hombres del pueblo para irse a cazar y poder mantener a sus famílias. Sylvia está perdidamente enamorada de Charles Kinraid, pero su primo Philip Hepburn está a su vez enamorado de ella, y cuenta con la aprobación de su madre. Sylvia no ha podido disfrutar de una educación y es por ello que parece una mujer extremadamente poco preparada para la vida y en general, para tomar decisiones. Pero Sylvia sabe más de lo que parece, y Gaskell nos demuestra que sea como sea la vida que a una le ha tocado vivir, nadie se salva de querer ni de sufrir. 

 

En fin: las historias narradas por Gaskell ya llaman la atención por ellas mismas. Como lectora de literatura gótica, pondría las manos en un libro de Elizabeth en cualquier momento. Pero a parte de eso, y teniendo en cuenta las dificultades a las que tenían que enfrentarse las mujeres de la época a la hora de publicar, considero que vale la pena dedicar un esfuerzo a leer qué tiene que decir una escritora que se atrevió a explorar las diferentes realidades de su época y a expresar sus opiniones públicamente y que, utilizando heroínas góticas, se ganó un puesto en el panorama literario de la Inglaterra victoriana y en el corazón de Charles Dickens. Esto último puede considerarse como un sello de calidad, así que aunque no me hagáis caso a mí, hacédselo a él. Háganse un favor: lean a Elizabeth Gaskell.

 

Maria F. Beltran

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