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El tío vivo (Iris Sánchez)

Me hablas de tu ciudad natal 

y yo sin querer,

estoy tumbada en la hierba de tu jardín,

junto a las vacas, que no son tuyas. 

 

La granja de pájaros de tu tío

sigue intacta tras el incendio. 

Te llenaste las manos de aves, y éstas se cagaron en tus pantalones

por eso el suelo de tu habitación está lleno de manchas. 

Dices que es pintura 

pero sé que puede ser cualquier cosa. 

 

Me gusta cuando tienes sueño y estiras tus brazos formando un triángulo escaleno. 

Te gusta la simetría, pero tus cuadros se burlan de ti pidiéndote que dejes de desdibujar retratos,

que dejes de copiar imágenes intentando buscar la mirada perfecta de la chica imperfecta que tienes dentro. 

 

Una mujer escribió un poema sobre la dualidad de sentirse hombre siendo mujer y viceversa. 

Me agarro a esa idea. 

Me agarro a la idea de penetrar tu pene. 

Me agarro a la idea de sentir tu coño de hombre inglés acariciándome los dedos. 

Me agarro a la idea de cambiarnos el sexo para que hablemos la misma lengua 

para escurrirnos en nuestros pliegues. 

 

Hidrátame con tu saliva de mujer thailandesa, y tus piernas llenas de pelo rubio. 

Tus piernas partiendo troncos en Escocia. 

Tus piernas persiguiendo vacas en valles del norte vikingo. 

Tus piernas en mi cama. 

Tu cama deshecha

Tu calma

y mis tetas inquietas esperando que las lamas. 

 

Pero no lo haces 

porque el lenguaje nos impide comunicarnos

nos impide vomitarnos los instintos. 

O soy yo la que se niega a gritar “cómeme el coño” 

por el miedo ilógico a que tires tus cuadros por la ventana 

tras una orden tan vulgar. 

 

Pero sin embargo tú, te comes tu propio labio, 

me haces saber con la mirada que quieres que te la chupe. 

Que quieres que con mi lengua me beba todo el placer que derramas y que yo escondo y me niego a mí misma. 

 

Cómeme el coño Joe. 

Pellízcame los pezones,

hazlo, por favor. 

No dejes que te lo pida. 

Hazlo. 

Sé bueno siendo malo. 

 

(¿No quieres darme placer? 

¿No quieres que me corra?)

¿Cómo puedes no darte cuenta que necesito que dejes de lado tu entrepierna y toques mi bajo vientre? 

Que me metas los dedos llenos de pintura y suenen violines y salgan violetas de mi coño mojadísimo de tanta sed de placer. 

 

Creo que no tengo que pedírtelo. 

El sexo es algo recíproco. 

Me siento gilipollas. 

Me siento manchada de regla 

y a ti esto te repugna. 

Vas de artista fardando de toda la gama cromática y rechazas el pigmento más puro. 

Eres demasiado complejo para algo tan básico. 

Eres demasiado tuyo para algo tan mío. 

 

 

Qué absurdo. 

Me dueles tío. 

Me duele no haberlo soltado en la calle. 

Me duele no haberme atrevido. 

 

Píntame la barriga con tu sangre, destápame el ombligo con tu flujo. 

Tócate el clítoris 

siente el fuego

Quémate. 

 

Hazme tuyo y yo te haré mía. 

Y luego me iré. 

Me perderé por las calles de Barcelona y volveré  al bar donde pides fuet olivas y café. Volveré cada noche y dejaré el vaho de tu espalda

 

mientras escupo espuma.

 

-Iris Sánchez

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